miércoles, 30 de septiembre de 2026

i 100 AÑOS DE LA GUERRA CRISTERA EN MÉXICO !

i 100 AÑOS DE LA GUERRA CRISTERA EN MÉXICO!

Escrito por Gustavo -Antonio Rangel
Periodista Católico de la Diócesis de Teotihuacán




En esta ocasión al referirnos a la guerra  Cristera queremos retomar el periodo de nuestra historia conocido como la Cristiada, y que derivó en la persecución religiosa, propiamente, contra la fé católica en México de 1926 a 1929, respectivamente.

Recordemos que la Cristiada o Guerra Cristera, fue un conflicto armado en México que tuvo lugar entre 1926 y 1929. 

Y se trata del enfrentamiento del gobierno federal contra fieles laicos católicos (conocidos como cristeros) que se opusieron a las políticas totalitarias de restricción religiosa impuestas por el Estado, y encabezadas por el General Plutarco Elías Calles.

El origen e inicio tuvo un antecedente desde la Constitución de 1917, toda vez que incluyó artículos anticlericales (como el 3.°, 5.°, 27.° y 130.°) que limitaban la propiedad de bienes a la Iglesia, prohibían la enseñanza religiosa en escuelas públicas y le quitaban personalidad jurídica a las instituciones religiosas.

De ahí deriva la  "Ley Calles" de 1926. 

Cuando el presidente Plutarco Elías Calles promulgó una ley de reforma al Código Penal (conocida popularmente como Ley Calles) para hacer cumplir estrictamente esos artículos. 

Esta ley obligaba a los sacerdotes a registrarse ante las autoridades civiles, y limitaba el número de ministros por estado, expulsaba a sacerdotes extranjeros y prohibía el culto fuera de los templos.

Y si eso no fuera suficiente, se llevó a cabo la Suspensión del culto público.

Y en respuesta a la ley, los obispos mexicanos decidieron suspender todo culto religioso en los templos a partir del 31 de julio de 1926.

Así fué como se detonó el conflicto entre el estado y la iglesia que defendía la libertad de culto.

Por eso, surgió distintos grupos armados de fieles laicos para defender a la Iglesia, bajo el sentimiento de la defensa a Dios y a la Patria.

Grupos de campesinos y feligreses, respaldados ideológicamente por organizaciones civiles como la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, se levantaron en armas al grito de "¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!".

Las hostilidades se concentraron fuertemente en el centro y occidente del país, principalmente en estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Colima y Aguascalientes.

Aunque comenzó como una insurgencia campesina fragmentada, el movimiento involucró en 1927 al general retirado Enrique Gorostieta Velarde para organizar y profesionalizar al "Ejército de la fé y Libertador".

Fueron tres años de lucha armada por la defensa de la fé y el conflicto llegó a su fin en 1929, bajo ciertos arreglos, con representantes de la iglesia y el estado.

El conflicto concluyó mediante acuerdos diplomáticos firmados en junio de 1929 entre el presidente interino Emilio Portes Gil, la jerarquía eclesiástica mexicana, y la mediación del embajador de Estados Unidos, Dwight Morrow, e influencias del Vaticano.

Los acuerdos principales dieron paso al fin de la guerra Cristera y se reanudaron los cultos públicos y el Estado cedió en la aplicación estricta de la Ley Calles sin derogarla formalmente. 

Los insurgentes católicos entregaron las armas, aunque muchos de ellos no participaron en la negociación de estos pactos.

En suma, las perdidas humanas, lamentablemente, se calcula que la guerra dejó más de 250 000 muertos, entre combatientes de ambos bandos y población civil, además de provocar olas de migración hacia Estados Unidos. 

ooOOoo 

El lema de la Acción Católica “POR DIOS Y POR LA PATRIA”, se escuchó en México, durante esta época llamada “Cristiada”, que fue iniciada allá por al segunda mitad de los años 20 del siglo pasado. 

Lo anterior fue para contrarrestar el resentimiento mostrado por el Gobierno de los Generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, quienes tenían la consigna de instalar -entonces-, una reforma político-religiosa, tendiente a perseguir y exterminar al catolicismo mexicano.

En este periodo, la opresión del régimen de Calles, destacó, por ser la más sanguinaria y se caracterizó por impulsar una persecución religiosa “cruel y despiadada”, en contra de la Jerarquía Católica, su sacerdocio y de miles de mexicanos, simplemente, porque manifestaban abiertamente su religión y su adhesión a Cristo Rey y a la Virgen Santísima de Guadalupe.  




El “amor al riesgo”, fue la esencia por la cual los jóvenes “Cristeros”, le dieron sentido a los ideales de muchos mexicanos que se cobijaron bajo la fe católica, y resistieron con su sangre los embates del Relativismo Político. 

Al tiempo, que sintieron en “carne propia” el dogal de Estado, que como una soga al cuello, buscaba ahorcar al catolicismo en México. 

Por esta razón, el lema “ POR DIOS Y POR LA PATRIA ”, recobra relevancia a 100 años de la “Gesta Religiosa”, y aún se escucha con toda claridad por las ciudades que por obra de la Divina Providencia han sostenido la fe católica en México, destacado con más hondura el estado de Michoacán, Jalisco y Guanajuato, respectivamente.

Este hecho de nuestra historia llamada “Cristiada”, nos enorgullece por el esfuerzo exuberante de la juventud mexicana; ya que al estar unidos en una organización apostólica (ACJM), y respaldados por una formación integral, basada en las enseñanzas del Evangelio y encíclicas papales; lograron defender el Reino de Dios, levantando la bandera de Cristo Rey, y de la Virgen Santísima de Guadalupe, más allá de la fe y la razón. 

Por eso, la enseñanza de la Acción Católica, es un legado perenne para los católicos de hoy en día, que alienta, y al mismo tiempo, compromete a continuar el apostolado seglar que se inició en los años veinte del siglo pasado.

Y en consecuencia, ahora le toca a los Laicos, junto con toda la Iglesia Católica, continuar y forjar la reforma integral de México, en donde la defensa de la familia y la Libertad Religiosa, demanda un nuevo reflejo de vida misionera.



Y es que, actualmente las razones de iniciativas del estado van en contra de la familia natural, el matrimonio y los niños mexicanos. 

Por eso, la defensa de la familia y la Libertad Religiosa en México -ante las propuestas del ejecutivo-, no es por revanchismo histórico, ni por capricho seglar, tampoco para transformar a México en un “Estado Confesional”, con el fin de dar sepultura al “Estado Laico”. 

Por el contrario, la sociedad civil, así como la Jerarquía Católica y los mexicanos, anhelan la unidad y continuidad de la familia natural, para que se de una Libertad Religiosa que pueda impregnar en la sociedad, los valores perennes del pensamiento y la ética Cristiana. 

De ahí que la Iglesia Católica, insiste en la defensa de la familia, toda vez que el derecho se lo ha ganando a través de los siglos; a esta institución le corresponde un respeto por ser factor de educación y moralización en México.

Sin duda la iglesia continúa en la actualidad con su función social, espiritual y humanista, que le han llevado a destacar; pese a las acusaciones “gratuitas” que lanzan las fuerzas anticatólicas y del “rechinido de dientes” contra Dios, por parte de las altas esferas políticas que viven la locura atea.

En tanto, la Familia y la libertad Religiosa en México, deberá ser ocasión para avivar nuestro ideal de justicia y de paz en los grandes problemas de la Nación, con la firme idea de lograr la transición democrática. 

Es decir, se busca que el cambio hacia el respeto de la Familia y de sus integrantes, sin embargo, que no sea un cambio violento, ni forzado; sino pacifico, con miras a una lucha por las causas más legítimas del país.

Y sobre todo, que responda a los tiempos de modernidad, sin faltar, por un lado, al patriotismo; y por otro, a la defensa de la familia natural, para mantener vivo el Reino de Dios en nuestra nación.

Este es un tema que a todos nos debe preocupar, en el nuevo milenio, sean o no creyentes; lo cual significa, que no debe ser motivo de encogimiento de hombros, ni menos de burlas, sino de honda preocupación. 

Recordemos que el tema en cuestión no es nuevo; no obstante, es motivada por hombres de buena voluntad, nos interpela a todos y nos invita a reflexionar y valorar la siguiente pregunta:¿Realmente, se atreverá el Gobierno a promover iniciativas que cuiden a la familia en México?, y sobre todo, contará con el apoyo de los legisladores de la Cámara de Diputados y Senadores. 

Eso está por verse, ojalá y no nos quedemos contemplando el paso del Lobo Feroz - con piel de Oveja -, que se niega a la Libertad Religiosa.

A pesar de todo esto, debemos continuar con nuestra misión y hagamos de nuestra parte lo mejor, no hay que desmayar, ni mucho menos perder por ningún momento la confianza en Dios. 

La sociedad civil y los católicos de hoy, como los “Cristeros” de ayer, seguirán luchando por la  defensa de la familia y la libertad religiosa en México, pero sobre todo, continuaran practicando el Patriotismo; porque el patriota no es el que se queja de su país, el patriota es el que pondrá algún medio para corregir aquello que critica. 

Por eso, Santo Tomas dice: después de Dios y de nuestros padres que nos han dado la vida, la patria en la que nos hemos criado, es a quien más le debemos respeto y veneración.

 ¡ Cuanta razón tiene Santo Tomas !; también, ¡ Cuanta razón tenían los “Cristeros” que defendieron la fe en México hace un siglo !.

¡ Cuanta razón tiene el lema vigente de la Acción Católica ! “POR DIOS Y POR LA PATRIA”…que afrontó -en sus inicios- con gallardía un conflicto estéril que nos trajeron de afuera, para enfrentar al “César” con Dios.

Sin tomar en cuenta que las naciones modernas para su progreso, requieren de la fuerza vivificante del Cristianismo y de sus hombres y mujeres de buena voluntad, que responden a una misma familia, que es la de Dios y de la Patria.

Los “Cristeros”, que muriendo por su fe, nos han dejado una herencia que ha dejado huella en la historia de nuestra patria; el fervor de su amor a Jesús y a María Santísima, queda para la posteridad. 

El grito independiente: ¡ Viva Cristo Rey !.....¡ Viva la Virgen de Guadalupe, luego de 100 años, aún reclama la defensa de la familia y una libertad Religiosa en México, que trascienda como un proyecto de nación.

i Que así sea !.

* Gustavo -Antonio Rangel


- Es un Periodista Católico de la Diócesis de Teotihuacán, México.

- Es Investigador y analista católico de sucesos alrededor de la iglesia católica en México.

- Desde 2007 a 2018, fue Coordinador la Unidad de Investigación del Centro Católico Multimedial C.C.M.

- Ha ganado el Premio Nacional de Periodismo Católico 2008.

- Desde 2008, es miembro del Consejo de Analistas Católicos de México.

- De 2005 a 2007, ha sido comunicador parroquial de la Diócesis de Texcoco, México.

- Ha sido Profesor de los Talleres de Radio y Televisión de la Universidad Salesiana de México.




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